La clorofila del patio de nuevo abstrae mis sentidos, a partir de la puerta, todo es falso e impalpable. Larry pasa saludando muy a prisa, pareciera el colegio de nuevo: la lluvia reminiscente trae las mismas piedras de tropiezo.
Es más extraña la vida a los 18.
Genovez sigue hablando desde el reflejo de la pizarra, la señora de los pasteles me mira acongojada y también apresura el paso, como quien no quiere quedar retratada en el marco de la puerta.
Yo sonrío a este duro presentimiento de lo incierto, sonrío al saber que el tiempo renunció a sus ciclos, al estancamiento y arenas movedizas de un reloj muy antiguo y leal a mi desconcierto. Soy mi tiempo y camino.
falta la niña Lilian.
ResponderSuprimirMe gusta mucho, :D me hizo recordar cuando iba a la UES.. escribís bonito. Seguí así.
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