jueves, 3 de junio de 2010

Desde el humo y lo grotesco

Es que tenías que verlo: de terciopelo esmeralda, respaldo ancho y alto, bien acolchonado. Las cuatro patas y los contornos de madera oscura, con un estilo "aristócrata"  para todo el diseño: eran dos majestuosos sillones individuales montados en la cama de un pick-up rojo, viejísimo, DATSUN, gastado por el uso, tambaleante y ruidoso, esos que dan la impresión de encontrarse solamente en versión “chatarra destruible”; a su lado, dos hombres de jeans y cachuchas lucían el hermoso mobiliario, cerca de Multiplaza, mientras las y los pasajeros de la 101-D -yo, entre ell@s-, pegábamos la retina al vidrio de las ventanas en señal de envidia, burla o asombro ante tal paradoja.

“Esos son de prostíbulo”, me dijo con cara de puritano el señor que iba a mi lado, el mismo que al bajarme quitó su cara de puritano para decirme “Que le vaya bien, cosita”.

En mi vida he entrado en un prostíbulo, digamos que nunca me inculcaron visitar esos lugares, ni siquiera uno de putos, ya saben, factores socioculturales, “todo es producto de una construcción social”... No obstante, imaginé esas féminas de cabellos largos y partidos, maltratados, talvez por el uso del tinte más barato, esas féminas de dientes grandes carcomidos por la descalcificación y descalcificados por la menstruación o el consumo excesivo de café -con lo cara que se ha puesto hasta la leche-, exhibiendo sus senos de madres solteras, contorneándose a través de las faldas más cortas, las várices y la desnutrición de nuevo, la flacidez, las caries aflorando, la celulitis, los excesos del cuerpo, las estrías, las uñas a medio despintar, y sin embargo sonrientes, emocionadas al vislumbrar a los mozos instalando en la casa de citas semejante lujo en donde recibirán a sus clientes esa misma noche.
Se sentarán en sus regazos de la manera ensayada, como a ellos les excita más y por fin empezará la velada de las risas y los desnudos -artísticos, desde cualquier ángulo-, la pornografía en vivo, el acto en crudo, el golpeteo (los hombres primitivos en pleno orgasmo lo harían igual, la edad media y su censura no fueron excusa, menos las revoluciones y el feminismo a nivel glocal, los adelantos técnicos y las máquinas no pueden retirar a la humanidad de su primitivo estado, algunos creen que es tal vez su esencia) el desempleado público mostrará su miembro viril erguido cual obra de arte, cual llave para abrir los muslos de la doncella más hermosa, la Madonna o la Monroe viviendo la posguerra de un país tercermundista, minúsculo, triste y duro, como si abriera los muslos de la hermana de Sonia, en San Petersburgo, siglo XIX, no tengas miedo, Lenka, será así siempre...

Recordará la noche anterior como la noche de gala, y las anteriores a esa por ser todas las anteriores a la mejor de su carrera, y correrá para leer con lágrimas en los ojos el Evangelio de Lázaro cada vez que sus días en la calle, los callejones y los bares sean difíciles, pensará: Lázaro, levántate y anda pídele a la vida más de lo que pida (...) jugáte el pellejo. Aquí te esperan las tijeras del sol, el asfalto, el smog y el perfume más caro... y se preguntará por qué Lázaro era hombre habiendo en el mundo tantas Lázaras mientras se dirige al Penal de Mariona para poder ver a su amado, aprovechando que es domingo y que es de día y que ayer hizo varios trabajos, talvez la dejan pasar...sí, tiene que contarle lo del sillón nuevo, que lo consiguieron con sus trabajos, que quieren remodelar ciertas cosas para que haya más clientes, tiene que contarle... pero el amor después del amor después del amor despuésdelamor... aunque le toque retorcerse de dolor tras las bartolinas con el cuilio mayor.

 Eh, Lázara, levántate y anda...

2 comentarios:

  1. me ha gustado mucho euhh!, ya hace ratos que no actualizabas. Ya no podes despegarte de el lado antropologico..ya sabes la desimbolizacion del mundo. jajaja nos jodimos la vida..

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  2. Sí, Andre, nos jodimos, esta es sólo una escapatoria a lo que no podés poner en los trabajos de Teoría Antropológica... jaja

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