jueves, 3 de junio de 2010

Los poemas no se encargan. -A manera de grito-

Lo sabés y yo sé que es así porque has repetido muchas veces aquel deseo tuyo de protagonizar uno de mis escritos. Sólo uno. Pensás que no lo entiendo. Porque sabés que uno desencadena tantos… hasta llegar al perfecto, que te quede como una de esas cachuchitas en las que escondés –entre otras cosas- el pelo que heredaste de mamá.
Podrías decir, incluso, que tengo material para escribir algo tenue (¿o intenso?), algo que valga la pena releer en una aburridísima reunión del Consejo Superior Universitario. Pero no, sólo me has repetido muchas veces lo mismo, con ese tonito particular de “vamos a la playa o a Suchitoto, dale, no está lejos”, más la mirada puesta en alguna foto que no pudiste captar el día anterior (pero que está allí aunque no exista) o que simplemente reencontraste en los resquicios de la infancia amarilla que olvida dormir cuando dormís. Lo sabías, y también sabías que uno de estos días, por inercia o afición, te escribiría esto, que ineludiblemente no es un poema.

4 comentarios:

  1. Yo quiero un poema!!! por se volar. RC

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  2. Cookencio: los poemas no se canjean por vuelos, no son intercambiables, en lo más mínimo...

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  3. Lo malo es que al final solo una vez me lo gritaste... ya no volví a leer más palabra alguna bonita... reclamo yo, el que nunca escribí nada de nada.
    Aun así, principita extravagante, reclamo poemas.

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  4. Haré una nueva entrada: No se vale andar reclamando poemas.

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corazonadas