jueves, 8 de julio de 2010

Vacaciones en crisis

Si bien no hay nada especial que hacer en vacaciones, se propone eso: irse de vacaciones. Alejarse de lo cotidiano, hurgar en casas desconocidas, hacer amig@s por teléfono y por chat: es la era de las comunicaciones, del desconocimiento perpetuo del yo, del consumismo y la vagancia. Aplanar calles está a la orden del día y vitrinear en bazares es una excursión al lejano y exuberante mundo de las baratijas; es más, puede ser tan interesante como asomar la cabeza al retorcido mundo de Virginia Woolf. Pero hay una diferencia: las letras no se compran ni en el bazar más genial del centro de Ahuachapán.

La escritura, que empezó siendo una necesidad o un lujo -pregúntenle a algún arqueólogo o arqueóloga: “signo de civilizaciones”, dirán en su orgullo, con mil jeroglíficos y petrograbados en mente- se ha vuelto el oficio de las pocas gentes. La ortografía es también un tema desfasado en los programas educativos: la pobre se encuentra casi completamente obsoleta. Y el arte y la cultura, en general, han sido reducidos a meros medios para evadir impuestos: “programas de proyección social”, les llaman. -O cómo era, Lau: ¿Responsabilidad Social Corporativa?-

Lo más terrible es cuando las letras, con sus conjunciones y yuxtaposiciones, deciden alejarse de quien las busca, de quien las ha tecleado y ornamentado durante años, décadas o minutos. Nadie sabe a qué se debe, si se trata de una imprevista decisión o un capricho cíclico, una rebelión de estos diminutos simbolismos a quienes hemos otorgamos la más sublime existencia hace milenios y que ahora nos carcomen la conciencia, las manos, con esa picazón característica de los reproches.

3 comentarios:

  1. aaah:D...euhh me gusta le nuevo fondo dle blog!! que me tengo que pasas mas seguido y ver que llevasXD

    ResponderSuprimir

corazonadas