sábado, 12 de marzo de 2011
Palabras medias
(Por las cosas no dichas te dejo estas palabras vencidas, partidas por mitad.
Las dejo acá porque no sé dónde ponerlas. Pero te las dejo.)
I
Otra vez. A ver tus labios en la oscuridad, tocarlos con la punta de los dedos. No hay nadie que nos mire. Solo somos vos y yo. Y la oscuridad, la única que se atreve a poner una vela por acá. Tal vez para iluminar estos momentos, o simplemente para que en cualquier desliz caiga e incendie lo que sea que hay entre los dos. Sí, la oscuridad es capaz de poner una vela solamente si dos partes opuestas se juntan.
II
ÉL: Ella no es perfecta. No está mal, pero como te digo, no es una diosa.
ELLA: Si bien todo él es escultural no es lo que necesito.
AMBOS: Pero hay una atracción fatal que nos hace decir palabras medias al borde de un beso.
III
“Te quiero”. “Yo también”. Y es todo. Los cuerpos se confunden, las manos solo se dejan caer sobre la piel. Respirar en tu boca ha sido un tesoro en esta vida, un prodigio de verdad. Cómo pretendés que mire la película si tengo debajo de mí tu pecho, que al ritmo de esa necesaria e intranquila respiración se mueve y me desconcentra de todo lo que la pantalla muestra, solo miro luces que van y vienen, parpadeo, tu aliento es de un hambre que conozco y apunta a mi lengua, con las más terribles y deseables intenciones.
Especies de personas plásticas se mueven allá dentro, tratan de dibujarme una historia de ciencia ficción mientras pienso en lo bello que es estar en tus brazos, así, tendida, solo respirando.
IV
José, si te hubiera conocido antes no estaríamos así de molestos. Tal vez hasta nos entendiéramos. Tal vez disfrutaríamos las cosas más simples sin problematizar siquiera esta mínima intención de no dirigirnos la palabra, ojalá no hubiera tanto silencio. Pero no, te he conocido hasta hoy, cuando todo suena a sarcasmo, a malas intenciones, a un grito que nos deletrea un no-sé-qué-hago-con-vos rotundo… (¿Que acaso no conocemos la dulzura…?)
-Le huís a los compromisos…
-Y vos al amor.
V
Los segundos empiezan a tener un peso indefinido, un peso que adquiere significancia si las hojas deciden caer, si las nubes se enrollan en sus cúmulos, si mis manos buscan las tuyas en el aire. Ese peso inexacto me duele al encender la luz, al descubrir que necesitamos iluminar los días con otras cosas…
Aunque en la penumbra se viva mejor.
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Esto es viejo o no?
ResponderSuprimirPor un momento me recordó a mi mismo x3
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderSuprimirNo, Migue, no es viejo. Qué bien que logré transmitir algo, pues.
ResponderSuprimirMe encanta. Es lo mejor que te he leído en prosa.
ResponderSuprimir¡Gracias, Checho! Y yo que me desanimo por las temáticas que agarro...
ResponderSuprimirme ha gustado
ResponderSuprimirGracias, Rei, un día de estos te comento en tu blog. Y publicaré algo en el colectivo :D
ResponderSuprimirEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderSuprimir¡Piel erizada!
ResponderSuprimirHeeey... yo lo leí sin la canción, aunque es un aliciente nada despreciable.
ResponderSuprimirLa canción tuvo mucho que ver, Checho, en todo el proceso... Y MAría: necesito una crítica de verdad, más si es de tu parte.
ResponderSuprimireverybody's gotta learn sometimes! yo la escuche por primera vez por esa pelicula :D
ResponderSuprimirpor cierto :O has visto el poema de donde sacaron el titulo de la pelicula? :O :O
- (Colo) -
El amor es agridulce... m gusta mucho tu prosa =3 bastante profunda diria yo, sos uan gran escritora euhh
ResponderSuprimirAunque las medias palabras ya no me dueles, a menos no tan seguido, que lidno euhh me siento ahi, sobre todo nos hubieramos conocido antes, es increible como podes transmitir lo que sentis, chula te extraño!
ResponderSuprimirSí he leído el poema, Colo. LArissa y Andre: gracias! Realmente me llevó días escribirlo y afinarlo y... la verdad es que siemrpe le miro algo imperfecto... palabras de más o no sé, siemrpe lo estoy cambiando :D
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