miércoles, 18 de mayo de 2011

Que para eso tenés piernas y no, raíces...

Mamá, cuando ya no viva con ustedes, quiero que me visités. Que llevés a mi papi y hagamos un fresquito con splenda y luego nos embotemos con budín artesanal, del que hacías antes, ese que no llevaba tantos materiales caros para satisfacer al cliente.

Mamá, si quiero llegar a dormir a La Casa de nuevo no te vayás a hacer la loca, que ya estoy grande y que tengo que hacer mi vida, que no sé qué. Quizás solo necesite una familiaridad distinta a la de todos los días, a la familiaridad del trabajo o de las amigas o de la gente de las comunidades rurales.

Mamá, si te beso al entrar, no te pongás nerviosa, es que últimamente estoy más afectiva de lo habitual. Y si los zánganos ya no están tampoco en La Casa, no te sorprendás si los llamo adonde sea solo para decirles que hacen falta, que no tenían que haber crecido.

Para entonces, mi padre habrá instalado ya una mecedora en el patio donde tendemos la ropa. Pero ya no habrá tanta ropa que tender, así que descansaría ahí por las tardes, con ropa cómoda y calcetines blancos. No lo regañés si se queda dormido viendo la tele, “siempre fue así”. Eso te voy a decir cuando empecés con que “hoy me hizo esto y me dijo lo otro, y cuando estábamos comiendo sale con que…”, que siempre fue así. Vos sabés que se hace el dormido, en realidad está escuchándonos hablar del matrimonio perfecto de la Rebe, de los viajes de la Lau, porque esas cosas ya se sienten, ¿verdad? Más el matrimonio perfecto de Meme y los conciertos de Chepe. Porque sí, l@s ingenier@s son l@s únic@s que se preocupan por esas cosas de casarse y puesí.

¿Mis romances, mama? Huy, de eso no se habla por acá. Mirá que nos están oyendo todo y además no hay mucho que contar. Entonces te voy a invitar a mi casa cualquier día, pero con tal que no me regañés por el desorden o la comida malhecha, por no haber aprendido a cocinar con tanta Dulcinea a la orden del día… No, ma, ahí dejá los libros, en esa mesa están justo como para una foto.Si me quito los zapatos, me ahorro la trapeada. Y esas telitas de araña… son decorativas. Es que no me ha quedado tiempo de nada, ma, vos sabés cómo soy, que me distraigo con el libro que se cae del estante y recuerdo, con la película que reviso solo por placer, con la
música
música
música
.
.
.

Mami, al regresar de la U te dije que me sentía cada vez más independiente.
Ahora entiendo cuando me dijeron una vez “que para eso tenés piernas y no, raíces”.

Pero mami,
Cuando ya no viva con ustedes, cuando haya dejado La Casa
-porque La Casa nunca me dejará a mí-
Quiero regresar
Y no te vayás a hacer la loca.

5 comentarios:

  1. Yo pensé que me ibas a regañar por niñona :P

    ResponderSuprimir
  2. Amé esto desde le primer día, y lo vuelvo a amar cada vez :')

    ResponderSuprimir
    Respuestas
    1. Gracias, Yess! Qué leendaaa :) Y a ver cuándo te dejás leer vos algo!

      Suprimir

corazonadas